Futuro Técnico en Prensa


¿Deserción o retención escolar? El caso de Antofagasta
julio 20, 2020

Columna de Eduardo Rojas Z., Red Futuro Técnico. Publicada en El Mercurio de Antofagasta, edición domingo 12 de julio 2020.

En estos días hemos escuchado en el debate público el probable abandono de los estudios escolares regulares por una parte significativa de los y las alumnas, producto de la necesidad de contribuir al ingreso familiar una vez que se atenúe la pandemia del Covid-19.

Un análisis realizado por Grupo Educativo a la matrícula de todos los establecimientos educacionales de la comuna de Antofagasta (municipales, particulares subvencionados y particulares pagados) arroja datos preocupantes al respecto.

De los 62.000 alumnos en edad escolar (de 6 a 18 años) matriculados en todos los establecimientos educacionales de Antofagasta en el período 2012 al 2017, nos encontramos que 9.183 de esos alumnos interrumpieron su trayectoria escolar en la comuna y de ese total, 6.798 estudiantes dejaron los establecimientos educativos, considerando que no se matricularon durante dos años seguidos en ningún establecimiento escolar ni tampoco en la educación de adultos.

Los educadores nos resistimos a usar el término “deserción”, palabra asociada al soldado que abandona la batalla. Nos parece que el problema está en la capacidad del sistema escolar de retener a los niños, niñas y jóvenes que enfrentan dificultades para continuar su vida escolar ya sea por tener que trabajar para ayudar al ingreso familiar, por situaciones de bullying o simplemente por no encontrar sentido a seguir asistiendo cada día a la institución “escuela”.

Una primera alerta la encontramos en la educación de adultos (2×1, se aprueban dos años en uno), sistema que fue creado para dar educación a obreros y campesinos que no habían completado la educación básica y que hoy se ha convertido en una malla de contención para los y las jóvenes que el sistema regular va dejando caer. Si miramos la matrícula de educación de adultos de Antofagasta (una de las más grandes del país), podemos ver que el 84% de su matrícula corresponde a menores de 25 años y la mitad de ellos incluso, son menores de 17 años. No siendo el ideal, ya que es un sistema pensado para trabajadores, en el que conviven adolescentes con adultos, es efectivamente la mayor contención al abandono que ofrece nuestro sistema escolar hoy en día.

La segunda campanada es más dura: son los niños, niñas y jóvenes que dejan de asistir a la escuela. Un tercio de los que dejan de asistir lo hacen entre 8° Básico y 1° Medio. Grupo Educativo realizó tres grupos focales con jóvenes que habían abandonado el sistema escolar regular y las causas que reportan se refieren a tener que cuidar a un familiar enfermo, tener que contribuir al ingreso familiar, problemas de bullying, de consumo de drogas y, en muchos casos, de fracaso en el rendimiento escolar y de pérdida de sentido frente a la educación (“¿de qué me sirve sacar 4° Medio”?). Quizás una nota esperanzadora en este contexto, es que pareciera la educación Técnico-Profesional otorgar más sentido a sus estudiantes, al juntar teoría y práctica, un quehacer concreto, un producto visible.

Una llamada de atención para todo nuestro sistema escolar y cuando volvamos a las aulas  luego de la pandemia, será por tanto, hacernos cargo de miles de estudiantes que se sentirán tensionados frente a la dura realidad de cesantía familiar y una rutina escolar que no les ofrezca un proyecto de vida que dé sentido a su esfuerzo.